Orcos
Pobladores de las cavernas
Cuentan las leyendas que, en el principio de los tiempos, un perverso ser capturó a numerosos elfos y los encerró en las profundas mazmorras de su enorme caverna. Allí los sometió a torturas hasta que logró formar toda una raza de seres horribles y deformes: los orcos.
¿Quieres saber cómo es un orco? Son criaturas feísimas, sucias y malolientes, con la piel de color verde oscuro llena de manchas y matas de pelo, y miden alrededor de metro y medio. Siempre los caracteriza alguna deformidad: unos tienen cola, otros más de cinco dedos en cada mano y algunos todo a la vez. Son rechonchos y tienen las piernas torcidas y deformes. Sus brazos son largos y fuertes, como las de un mono, y sus manos acaban en dedos como garras.
No tienen boca sino hocico como los cerdos; sus colmillos son amarillentos, y la lengua roja y gruesa. La nariz puede ser prominente o chata. Sus ojos son rojos como brasas, para poder ver de noche. Y la sangre, a diferencia de animales y humanos, corre por sus venas muy negra y fría como el hielo.
Los orcos no pueden soportar la luz del sol. Por esta razón, suelen vivir organizados por tribus en cavernas y en lugares tenebrosos.
Hubo un momento en que el número de orcos era tan grande que excavaron unos laberintos de galerías larguísimas e intrincadas bajo tierra. Estas galerías están en zonas desérticas y montañosas muy alejadas de donde viven otros seres. Se ocultan en estos lugares y las peleas entre ellos son continuas.
A veces algún despistado se cruza en su camino y lo roban y tratan sin piedad. Los orcos suelen ir siempre armadas son lanzas, puñales envenenados y grandes espadas. Llevan puesta una cota de malla y van con escudo, y siempre están en pie de guerra. Por eso se les conoce como "los temibles seres de la oscuridad".
Odian a los humanos, y también a los elfos, a los gnomos y a los enanos, a quienes atacan y someten a torturas increíbles. Suele dirigirlos un jefe, el más fuerte y más astuto. Aunque astuto no hace falta que sea mucho, porque los orcos son bastante simples y con pocas luces. Comen de todo, pero prefieren la carne fresca, incluida la humana. ¡Hasta se comen entre ellos, llegado el caso!
Menos mal que nadie ha visto un orco desde hace ya muchísimos años. Sin embargo, no se puede estar seguro de que los orcos no sigan todavía al acecho…

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