Cuando el aire se descontrola y produce una tempestad, causa estragos no sólo para el hombre sino también para las hadas que trabajan en distintas tareas. Estos seres son prácticamente ingrávidos, ya que están constituidos en su casi totalidad por aire y luz.
Provienen originariamente de la mitología griega y hay correspondencias entre los nórdicos con esta clase de hadas etéreas y sutiles.
La misión de estos seres es la de mantener el aire a salvo de la contaminación. Rigen huracanes, remolinos, vientos y todo movimiento de las masas de aire. Por eso, pueden provocar cataclismos si algún humano los ofende.
Este tipo de criaturas se caracteriza por un estado de ánimo algo cambiante. Los silfos en especial, prefieren vivir solos en lugares abandonados u obstentosos.
Las sifides, de género femenino, velan por las nubes y las lluvias. Son bellas y suelen manifestar su belleza ante los seres humanos. También pueden ser musas inspiradoras para los artistas porque pueden poner en funcionamiento mentes bloqueadas de quienes trabajan con la imaginación. Son definitivamente benévolas y de todos los elementales, las más próximas a los ángeles.
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